Noticias | 7 de septiembre de 2018

Cónsul de Bielorrusia donó libros para Biblioteca Departamental

Visitó nuestra ciudad este viernes 7 de setiembre el Cónsul Honorario de la República de Bielorrusia en Uruguay, el Sr. Sebastián Asís Andreyuk.

En la oportunidad se realizó en el Salón de Honor de la Intendencia, una conferencia de prensa donde el representante diplomático presentó la colección completa editada en español de los libros (5) de la escritora belarusa Svetlana Alexievich, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015.

Esta colección fue donada por Asís a la Biblioteca Departamental en un acto que contó con la presencia de la Secretaria General de la Intendencia de Florida Dra. Macarena Rubio y el Director General de Cultura Álvaro Riva.

Además de ser nieto de inmigrantes bielorrusos, el cónsul es floridense de nacimiento y cursó educación escolar y liceal en nuestra ciudad.

En ese sentido destacó por un lado que la donación forma parte de un reconocimiento a los inmigrantes y al pueblo de Bielorrusia y por el otro una forma de devolver a Florida todo lo brindado durante la etapa vivida en este departamento.

La obra de Alexiévich, en la que se destacan sus reportajes literarios sobre Chernobil o sobre mujeres en la II Guerra Mundial, tiene que ver ante todo con la extinta Unión Soviética. Se trata de una obra que le hace honor al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo.

Los libros de la destacada escritora son “La guerra no tiene rostro de mujer” (1985), “Últimos testigos” (1985), “Los muchachos de zinc” (1991), “Voces de Chernobil” (1997), “El fin del Homo Sovieticus” (2013).

Además de la obra de Alexiévich, fue donado el libro “El Obelisco”, del escritor bielorruso Vasyl Bakau. Este libro tiene la particularidad de que fue traducido al castellano por el uruguayo Carlos Sherman, hijo de inmigrantes bielorrusos que retornaron a su tierra natal tras la caída de la Unión Soviética.

AUDIO:

https://soundcloud.com/user-189517048/070918_visita-consul-bielorusiadonacion-librosopt

 

Los libros

“La guerra no tiene rostro de mujer” (1985)

Trata la participación activa de mujeres —contada por ellas mismas—durante la Segunda Guerra Mundial. Alexiévich narra, a través de la voz de múltiples sobrevivientes, la historia nunca contada del millón de mujeres que combatieron a los nazis en el Ejército Rojo.
 
“Últimos testigos” (1985)

Recoge el testimonio de adultos recordando la guerra contra los alemanes cuando eran niños. Esas voces inocentes recuerdan, por ejemplo, a su padre y madre luchando por mantenerlos a salvo en medio de un bosque, o a los imponentes soldados de coloridos uniformes que a veces los amenazan y otras les regalan caramelos, o la traumática experiencia de ver por primera vez a otro niño muerto.
 
“Los muchachos de zinc” (1991)

Trata de la guerra que la Unión Soviética peleó durante diez años en Afganistán contra los mujaidines. El título refiere a los ataúdes de latón donde los soldados muertos retornaban a la URSS.
 
“Voces de Chernobil” (1997)
Lleva como subtítulo Crónica del futuro, y fue escrito a partir de entrevistas realizadas entre los sobrevivientes del holocausto post apocalíptico de Chernóbil que afectó a un tercio del territorio de Bielorrusia. Los sobrevivientes que hablan en el libro son de esa área (muchos ya murieron).
 
“El fin del Homo Sovieticus” (2013)

Retrata la tragedia rusa post soviética desde el lado más humano, apelando a múltiples voces, fiel a su técnica de "coro polifónico". La autora dialoga con los protagonistas, y se inmiscuye en el plano más íntimo de los seres que sufren los cambios radicales de paradigmas políticos.

“El Obelisco” (1971) 
(Vasyl Bakau)

Es una novela donde el escenario es el pequeño poblado de Seltsó o, más bien, la memoria selectiva de ese poblado, al que llega un joven periodista para asistir al funeral de un maestro rural.
Esa muerte inesperada llena de culpa al protagonista, por haber postergado una y otra vez una visita que el maestro aguardaba para narrarle cierto episodio olvidado. El libro consiste, pues, en la revelación de ese episodio, escondido en un modesto monumento erigido en Seltsó para homenajear a cinco estudiantes asesinados por los nazis.
El Obelisco explora la manera en la que una comunidad elige vivir con sus traumas; es una mirada sobre la conciencia colectiva que acusa o redime, y que señala, sin vuelta atrás, cuáles son las víctimas dignas e indignas de la historia. También es un ensayo sobre la parcialidad a la que queda sujeto el recuerdo de los actos desesperados, y del valor de educar y objetar aunque el mundo se esté rompiendo